El Henequén
- Kevin Escobar Villeda
- 29 ago 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 29 dic 2025
Tras un largo día de caminata de no menos de 18 kilómetros entre la comunidad de Carmelita pasando por el sitio de La Florida hasta el campamento en el sitio El Tintal, en la región de la cuenca Mirador al norte de la selva del Petén guatemalteco; el sol comenzaba a descender en una tarde de noviembre. Junto a un grupo de expedicionarios, contemplábamos desde la cima del templo del Henequén, una de las estructuras más grandes del sitio. El imponente mar de selva se extendía por todo el horizonte a la redonda.

El Henequén es una estructura de patrón triádico, construida durante el Preclásico Tardío y Clásico temprano durante el apogeo del sitio. El Tintal fue testigo de el apogeo de esta región.
Nuestro grupo integrado por un canadiense, dos inglesas y dos guatemaltecos se unió a una veintena de viajeros de diversas nacionalidades: estadounidenses, mexicanos, españoles, alemanes, japoneses y otros. Todos compartíamos el mismo asombro. La vista era simplemente indescriptible.
Un infinito manto de verdor y cielos naranjas que transportaba la mente a las páginas de Virgilio Rodríguez Macal o, mejor aún, a la idea misma del paraíso. La belleza de la selva, exuberante y ancestral, resultaba absolutamente cautivadora, en palabras más poéticas, todo un alimento para los herbívoros ojos.
¿Cómo cambia nuestra percepción del tiempo cuando nos situamos frente a estructuras que han resistido siglos?



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